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Cleopatra empleaba este tipo de incienso para aumentar sus encantos y su poder sobre los hombres.
Al parecer, la reina quemaba el incienso al que ha dado nombre en sus amoríos para poder controlar a sus amantes hasta el punto de esclavizarlos. Se cree que Marco Antonio fue también atraído hacia ella de este modo.
Los cabalistas solían quemar incienso para contentar a Jehová, siguiendo las peticiones de Moisés. Los judíos ofrecían a Dios una cremación de incienso para triunfar en sus aventuras. Mientras llevaban a cabo el ritual, decían: «Adonay... Jehová... Adonay».
Una fórmula para preparar el incienso es la siguiente: - 30% de madera de sándalo en polvo
También puede elaborarse empleando los siguientes ingredientes bien mezclados:
Este incienso aporta visiones de espíritus de guía y, en consecuencia, es ideal para el desarrollo del alma, porque, de algún modo, ofrece a quien lo emplea un alto poder espiritual. Por esta razón, el incienso de los maestros orientales es muy empleado por mediums, estudiantes de ocultismo y espiritistas. Desprende al quemarse un aroma agradable.